lunes, 12 de diciembre de 2016

Requiem

¿Como he de cantar al cielo para escuchar tu voz?, me desespero, anhelo y pierdo cada vez más el sin sentido de mi respiración. Muero con cada suspiro al despedir al sol, no he podido continuar sin cantar esta canción, muero al caer la tarde porque pierdo mi sustento, tu alma me grita pero aún no puedo responder.

Sueño despierta, muerta en vida, temiendo del verdadero momento final, todo porque aún no ha llegado el tan anhelado beso.

Con cada paso, siento sus fríos labios, como recorren cada parte de mi cuerpo, siento como mi alma envuelta en un aura azul se desprende lentamente hasta quedar en un fino hilo, siento como aquellos dedos tan delgados me toman con extrema calidez y suavidad, me abraza el pecho, abraza mis miedos y sin sentidos, abraza aquello que no ha de ser tocado, y el amor resurge lentamente, brotando como si la misma gea fuera invocada dentro de mi. Respiro nuevamente, algo entrecortado, el amor ha aparecido pero mi alma ha muerto, nuevamente pregunto ¿cómo he de cantar al cielo para escuchar tu voz?

Hay tanto color entremezclado con otra visión, es un intercambio constante y confuso, tonalidades grises que fluorescen y retoman su naturalidad, es un vaivén de mis caderas guiado por la cola de caballo que adorna mi cabeza, un movimiento sincrónico que no para, una negación constante, un alma desesperada, yo... otra vez.

No puedo parar, mis pies caminan impulsados por esta luz emanada de ese ser, esa hada que gobierna mis sentidos, esa hada que intenta que no mire atrás, que no vea esas manos que tanto anhelo, aquellas manos cuyo roce me derrite, esas manos tan delgadas que me aprisionan, que me aprietan y se escapa la carne entre sus dedos. Esta hada me quiere apartar de mi anhelado beso, el beso que he perdido la cuenta las veces que he intentado tomar.

Insisto en recordar aquellos labios helados, morados y sedientos, una pequeña risa ha brotado, esos labios... que provocan absurdamente que muerda los míos, aún no se si es amor, desesperanza, o miedo, pero me ata aquella figura oscura, pero por ahora seguiré mis pasos tras esa luz, hasta que otra vez este sentimiento retorne con fuerza.

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