miércoles, 30 de noviembre de 2016

Sonríe y tu aliento

Que me niegue el agua del río, si estos labios ya no han muerto. Que me entierren sobre un cadáver para estar en otro cautiverio. Que la luna de rojo sangre se tiña porque mis ojos se han revelado y hoy no piensan mirarla. No tiene sentido alguno si el millar de estrellas que surcaban mi mente han caído y al caer perdieron su brillo sin tener en cuenta lo que en el pasado fue.
Perdóname recuerdo en vida, querida luna, si hoy no te veo, pero es el fuego de mi corazón, ese que en cenizas se volvió, el que triste y melancólico tan solo me pide decir adiós. Un adiós a las ilusiones, un adiós a esas estrellas caídas, un adiós para no soñar o ¿un adiós para no vivir?
Y si tu luz persiste en seguirme, dejare mis huellas en las arenas para que las olas las borren y encuentren su paz, para fundirse con el sol, la sal y la arena, para que sean una y no vuelvan jamás, allá en el mar de mi cielo.

Pero… otro, pero, El de tu voz, es mi alimento, y tu aliento a mi lado, mi agua en este desierto, ¿Qué será de mí?, ¿Qué será de mi vida?, sin mi alimento ni agua, sin cielo ni infierno, con lluvia en verano y calor en invierno, simplemente yo sin ti… yo sin mi vida… de nuevo te perdí… Desequilibrio constante del sueño, las pesadillas gobiernan mi mundo, mi mirada perdida y vacía y entre ojeras, simple y rápido se pierde lo real... otro sueño, otro despertar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario